Un concierto romántico para viola y orquesta

Pero, ¿existe algún concierto puramente romántico para viola y orquesta en su formato completo? Pues sí, existe, pero como mucho de nuestro repertorio es desconocido incluso para una parte de los propios violistas. Me refiero al concierto en sol menor de Cecil Forsyth, que aunque compuesto en 1903, pertenece estilísticamente de lleno a la tradición del final del romanticismo, algo no inusual todavía en esa época, pues hay que recordar que el concierto de Sibelius fue estrenado ese mismo año y el de Elgar en 1910.

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Probablemente, Forsyth, aunque dado lo escaso de la información existente sobre él, no he podido confirmarlo

Cecil Forsyth nació en Greenwich el 30 de noviembre de 1870 y murió en Nueva York en diciembre de 1941. Su primera educación musical tuvo lugar en Cranbrook, donde aprendió a tocar el violín. Posteriormente se graduó en la Universidad de Edinburgo y más tarde estudió en el Royal College of Music, donde cursó composición con Charles Villiers Standford. Forsyth entró a formar parte de la Queen’s Hall Orchestra como viola, y a través de esta orquesta consiguió que varias de sus obras fuesen estrenadas en los recientemente inaugurados “Proms” (Promenade Concerts).

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Émile Férir en 1913, ya como principal en la Boston Symphony

El concierto para viola y orquesta en sol menor fue así estrenado el 12 de septiembre de 1903 con Émile Férir como solista y la Queen’s Hall Orchestra dirigida por Henry Wood. Férir, nacido en Bélgica en 1874, había estudiado en el Conservatorio de Bruselas, violín con Ysaÿe y viola con Leon Firket, y posteriormente en el Conservatorio de París, donde obtuvo la medalla de oro. Posteriormente fue viola principal en la Lamoureux Orchestra, en la Scottish Symphony,  y en la Queen’s Hall Orchestra desde 1896 hasta 1902. En ese año emigró a Estados Unidos, para formar parte como principal de la Boston Symphony entre 1903 y 1918 donde, según Riley, interpretó el concierto de Forsyth frecuentemente. Posteriormente fue también principal en la Philadelphia Orchestra, en la New York Symphony y en Los Angeles Philharmonic.
El concierto tuvo en su estreno una cálida acogida y como consecuencia se volvió a repetir el año siguiente, de nuevo con Férir, y en 1906 en el Queen’s Hall, esta vez con Sigfried Wertheim como solista. La partitura fue publicada por Schott en 1904 en la reducción para piano realizada por el compositor John Ireland, compañero de sus años de estudio en el Royal College, y en 1910 en su versión orquestal íntegra. Durante las primeras décadas del siglo XX gozó de una cierta popularidad hasta que comenzaron a ver la luz obras de compositores más conocidos, escritos en un lenguaje más innovador. Desde ese momento fue cayendo progresivamente en el olvido. Gran parte de la responsabilidad en la falta de visibilidad del concierto en sol menor pudo ser debida en parte a que los dos grandes intérpretes del siglo XX, Tertis y Primrose, lo ignorasen completamente. El caso de Tertis es especialmente llamativo, ya que Forsyth y él coincidieron en aquella época en la Queen’s Hall, al principio en secciones distintas, Forsyth en la de viola y Tertis en la de segundos violines, y luego como miembros de la misma sección cuando se produjo la “conversión” a la viola de este último. De hecho, entre 1902 y 1904, y por tanto en el momento del estreno, Tertis era principal de la sección de violas en sustitución de Férir e inevitablemente debió tener conocimiento de su existencia. Su sucesor en el puesto de principal, Wertheim, también lo interpretó en varias ocasiones, pero aún así, Tertis nunca lo tomó al parecer en consideración, nunca tocó ninguna de sus obras como solista pese a su continua búsqueda de nuevo repertorio para el instrumento, y ni siquiera lo menciona en su autobiografía ni en el listado de conciertos para viola escritos por compositores ingleses que incluye al final de la misma. Ignoro el por qué de esta extraña circunstancia.
cd-forsythSea como fuese, el caso es que el concierto de Forsyth fue perdiendo popularidad hasta nuestros días, en que se ha producido una cierta recuperación de la obra , gracias entre otras cosas a la reimpresión por parte de Schott en 1990 y a la espléndida grabación de la obra que realizaron en 2004 Lawrence Power y la BBC Scottish Symphony con la dirección de Martyn Brabbins para el sello Hyperion (la cual, por cierto, recomiendo encarecidamente aunque no está disponible en Spotify, al igual que el resto del catálogo de Hyperion).

En junio de 1905 Forsyth completó otra obra para viola y orquesta, “Chanson celtique”, que fue estrenada en octubre de ese mismo año en los Proms, de nuevo con Wertheimer como solista. Es una corta composición que tiene su origen en el trabajo que estaba realizando junto con Stanford en la recopilación de canciones del folklore irlandés. De las 1582 canciones publicadas, Forsyth eligió para “Chanson celtique” la 699, “Grieve for my lover in secret”. Durante la primera parte del S.XX mereció varias interpretaciones, algunas de las más relevantes, la de Émile Férir con la Sinfónica de Boston en 1912 y la de Herman Kolodkin con la Orquesta de Cleveland en 1920. En la página de enlaces incluyo la grabación en versión de viola y piano del violista y gran director de orquesta Rudolf Barshai.

A partir de esta época Forsyth fue abandonando su prometedora carrera como compositor y dedicó sus esfuerzos a escritos orchestrationacadémicos, que acabarían por darle mayor fama. En 1911 publicó “Music and Nationalism: A Study of English Opera” y en 1914 su libro más difundido, “Orchestration”. Ese mismo año decidió emigrar a Estados Unidos, donde trabajó para el editor H. W. Gray. Allí escribió “Choral orchestration”, “A History of Music” (con Stanford), “A digest of Music History” y “Modern violin playing”(junto con Samuel B. Grimson. En 1922 compuso todavía una pequeña obra para viola y orquesta, “The dark road”, probablemente la más débil y menos interesante de las tres dedicadas a la viola.

En un artículo escrito en violinist.com, “Get to know Cecil Forsyth viola concerto”, David M. Bynog explica por qué deberíamos tener en cuenta y prestar más atención al concierto de Forsyth:

  • Es un ejemplo único de concierto para viola del periodo final del Romanticismo: Aunque el concierto fue escrito en 1903, su estilo musical está firmemente asentado en la tradición romántica, similar en estilo a las obras de Camille Saint-Saëns o Édouard Lalo.
  • Está bien escrito para la viola (“viola friendly”): Forsyth era violista, por lo que el concierto es idiomático y muestra las posibilidades del instrumento con gran efecto. Además, Forsyth estaba bien considerado como orquestador, y la orquestación está delicadamente equilibrada de modo que la audiencia pueda escuchar la viola.
  • Es agradable para el público (“audience friendly”): Hablando desde el punto de vista de la audiencia, muchos de los conciertos para viola pueden resultar difíciles. Algunas de sus cualidades, pasajes de “bravura”, melodías líricas y grandes tuttis orquestales son atractivas para el aficionado.
  • Es una buena transición entre los conciertos clásicos estándar y los conciertos estándar del siglo XX: Avanzar desde los conciertos de Hoffmeister o Stamitz a los conciertos de Hindemith, Walton o Bartok puede presentar dificultades a los violistas, tanto técnica como musicalmente. El concierto de Forsyth tiende un puente entre estas dificultades y también sirve como un atractivo cambio de orientación estilística respecto a otro repertorio estándar de concierto.
  • Se sostiene bien en concursos frente a otros conciertos para cuerda: Los violistas, particularmente los estudiantes superiores de viola, se encuentra a menudo en desventaja compitiendo en concurso con concierto; ¿qué concierto para viola puede competir con el concierto para cello de Dvorak o con el concierto para violín de Mendelssohn?. El concierto de Forsyth, especialmente el primer movimiento, puede causar un buen efecto. sobre todo con su sección de introducción y la extensa cadencia antes de la reeexposición. Bien tocado puede realmente impresionar a los jueces, mientras que los directores agradecerán que la parte de orquesta sea más manejable que la de otros conciertos para viola del S.XX. En los últimos años, numerosos violistas han ganado concursos tocando el concierto de Forsyth.

Todos los enlaces se encuentran disponibles en su página por compositor: AQUÍ

Quiero agradecer a Mr. David M. Bynog su gran amabilidad al hacerme llegar su artículo “Cecil Forsyth: the forgotten composer?” del cual he extraído la práctica totalidad de la información de esta entrada.

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3 comentarios en “Un concierto romántico para viola y orquesta”

    1. Sí, probablemente debería haberlos mencionado en la entrada, aunque hay poca información sobre ellos más allá de las partituras, que se pueden encontrar en IMSLP, y ninguna de las dos obras tiene grabación. El concierto de Sitt lo cité cuando hice la entrada de la actualización de su página. Sobre Emil Kreuz se puede consultar este artículo escrito por David Bynog: http://www.britishviolasociety.co.uk/2013/09/01/emil-kreuz-and-the-advancement-of-the-viola-in-nineteenth-century-britain-david-bynog/

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