Requiem de Fauré. La versión de 1893

El mes pasado, la orquesta y coro del Conservatorio Profesional de Música de Zaragoza, el centro donde trabajo, preparó y tocó enconcierto_conmemoratio_IV_Centenario_Procesion_SantoEntierro concierto el Requiem de Fauré. Para ello se optó por la versión orquestal “sinfónica”, más frecuentemente interpretada, pero que se aleja de la intención inicial del compositor.
Y, sí, tiene que ver con el tema de esta página. Veamos:

 Fauré comenzó la composición de su Requiem en 1887, siendo director del coro de la iglesia de “La Madeleine” de París. No era un hombre especialmente religioso, y como él mismo dijo, escribió esta obra “por nada… sólo por el placer de hacerlo”. Concibió su “pequeño réquiem” (así se refería a él) como una misa de difuntos alejada de la tradición y de los ceremonias grandilocuentes. “Se ha dicho que mi réquiem no expresa el miedo a la muerte y ha habido quien lo ha llamado “un arrullo de la muerte”. Pues bien, es que así es como veo yo la muerte: como una feliz liberación, una aspiración a una felicidad superior, antes que una penosa experiencia…En cuanto a mi Réquiem, quizás también he querido yo escapar del pensamiento más habitual, ¡después de tantos años acompañando al órgano servicios fúnebres! Me lo sé todo de memoria. Yo quise escribir algo diferente». De acuerdo con esta visión intimista y también innovadora, la primera versión, que fue estrenada en 1988 en los funerales del arquitecto Joseph Lesoufaché,  se alejaba del modelo tradicional (excluyendo por ejemplo el Dies Irae) y contaba solo con cinco movimientos: Introït et Kyrie, Sanctus, Pie Jesu, Agnus Dei y In Paradisum. La orquestación también se adaptaba a estos planteamientos y incluía un violín solista (solo para el Sanctus), dos partes de viola, dos de cello, contrabajo, arpa, órgano y timbales. El coro de “La Madeleine” no permitía cantar todavía a mujeres, por lo que las partes agudas fueron cantadas por niños, incluso el solo del Pie Jesu (interpretado en esa ocasión por el futuro compositor Louis Aubert).

faure
Fauré en el órgano de La Madeleine

 En los años siguientes, Fauré añadió los dos movimientos que lo completan, el Offertoire y el Libera me, y con ellos entraron en la orquestación los metales: trompas, trompetas y trombones. Esta versión completa fue interpretada por primera vez en “La Madeleine” en 1893. Fauré consideró entonces que la obra estaba acabada y lista para su publicación, pero su editor, Hamelle comenzó a insistir y presionar para que la volviese a orquestar con un efectivo más grande y tradicional, que pudiese venderse mejor en las salas de concierto. El compositor se mostró reticente y esa nueva versión “sinfónica” que añadía, ampliando la anterior, una sección de violines, y las maderas, tuvo que esperar a 1900. Según parece ahora probado, esa orquestación no provendría de la pluma de Fauré; probablemente Hamelle, cansado de la falta de interés del compositor, derivó el encargo a algún alumno de Fauré o bien a alguien relacionado con la editorial. En todo caso, lo cierto es que esta última versión nunca fue desautorizada por Fauré y se convirtió en la más frecuentemente interpretada, eclipsando hasta nuestros días la versión inicial. Gracias a las partes orquestales de las primeras interpretaciones dadas en “La Madeleine”, encontradas en los sótanos de esta iglesia en 1968, y su comparación con el manuscrito autógrafo y fragmentario conservado en la Biblioteca de París, se ha podido reconstruir y editar la llamada versión 1893, que poco a poco va haciéndose más habitual, tanto en concierto como en grabaciones.

Además de ser indudablemente más cercana a las intenciones estéticas de Fauré, y por lo que se refiere al propósito de esta página, la versión de 1893 nos permite disfrutar más nítidamente del maravilloso sonido orquestal de las dos secciones de viola, que pierden lógicamente protagonismo en la instrumentación de 1900.

Os dejo enlaces de algunas magnificas grabaciones.

En primer lugar, seguramente la más “camerística” de todas ellas, grabada en directo, con solo tres violas en cada una de las secciones, dos cellos y dos  contrabajos en la cuerda, interpretada por miembros de la London Symphony Orchestra y el soberbio coro Tenebrae (no más de dos docenas de voces). También impresionante la relevancia del papel del órgano. El Requiem, al final del CD.

Otra gran registro, ahora con un efectivo en la cuerda más amplio, interpretado por miembros de la Orquesta Nacional de Francia y cimentada en otro coro estupendo, en este caso el Accentus, bajo la batuta de la directora Laurence Equilbey. El coro de niños se añade en In Paradisum. Limpio y puro el Pie Jesu de Sandrine Piau.

Por último, una de las primeras grabaciones (la primera que yo tuve en esta versión): la Orquesta Revolucionaria y Romántica con el coro Monteverdi y los niños de la Catedral de Salisbury en las voces agudas (como en las primeras interpretaciones de la Madeleine), todos ellos dirigidos por John Eliot Gardiner. Por cierto como concertino, Gerard Caussé.

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Un comentario en “Requiem de Fauré. La versión de 1893”

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